LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES VENEZOLANADAS QUE EMIGRAN A COLOMBIA
¿Qué pasa en Colombia con las venezolanas embarazadas?

De las 8.200 venezolanas embarazadas en Colombia, 8.045 no tienen seguridad social. / AFP
Gladys entró hace seis meses a Colombia desde Venezuela estando
embarazada. Llegar sin papeles no le importó porque en lo único que
pensaba en ese momento era huir del hambre en su país y del futuro
incierto que esperaba a su hijo. Una hermana que vive en Bogotá los
recibió a ella y a su pareja. Su hijo nació hace tres meses, pero lo
único que ha encontrado son problemas para que su bebé tenga una vida
normal.
Como ella, 8.200 venezolanas embarazadas han entrado al país de manera
irregular, según un informe de Migración Colombia, que cifra en 381.735
el número de inmigrantes procedentes del país vecino que entraron
durante el primer semestre de 2018 y que no han regularizado su
situación en Colombia.
La situación es delicada porque a partir del momento en que entran al
país en estado de irregularidad empiezan a tener una serie de
obstáculos. En Colombia, el Estado no cuenta con los recursos para
cubrir la demanda y en Venezuela les ponen numerosas trabas que impiden
la celeridad en los procesos que requieren los emigrantes.
Los controles prenatales son uno de los obstáculos. De las 8.200 mujeres
que se han registrado, 6.300 no han asistido a una sola cita médica.
Como no es una urgencia, no pueden ser atendidas por una institución
médica, o al menos de eso se quejan miembros del programa Manos por
Venezuela, de la organización FundaZión, que se encarga de ayudar a
estas mujeres cuando llegan al país y en ocasiones las auxilian con la
manutención de sus hijos.
Para Sandra Perdomo, de Manos por Venezuela, la situación está
desbordada y tenderá a aumentar por el deterioro en el que se encuentra
Venezuela. En diálogo con este diario, la funcionaria aseguró que antes
se estaban haciendo los controles con normalidad, pero con el tiempo
dejaron de practicarse. “Inicialmente yo sí tuve mamás que tuvieron todo
el proceso prenatal. En el hospital de Engativá lo hacían, ahora ni
ellos ni ningún hospital”, dijo Perdomo.
Felipe Muñoz, gerente general del Plan Frontera en Venezuela, una
iniciativa migratoria coordinada desde la Cancillería colombiana,
aseguró que el Estado ha atendido más de 60.000 casos de venezolanos en
urgencias en la red pública. Los datos concuerdan con los de Migración
Colombia, que habla de unos 73.000 atendidos.
“A todos los inmigrantes venezolanos se les está atendiendo si es un caso de urgencia. Se puede considerar una urgencia un proceso que tenga que ver con el parto”, dijo Muñoz en conversación con El Espectador, quien destacó que muchas de las madres gestantes venezolanas llegan al país en fases avanzadas del embarazo.
“Desafortunadamente, las condiciones críticas en las que están llegando
muchas de las madres gestantes, tanto por el tiempo avanzado que tienen
en la gestación, como por las condiciones médicas y la ausencia de
medicamentos, hace que un porcentaje importante de estos casos tengan
que ser tratados como una urgencia”, explicó.
¿Niños/as apátridas?
Otro de los problemas con que las madres tanto irregulares como
regulares se encuentran al llegar es la nacionalidad, pues los niños /as
quedan en un limbo en el que no son colombianos ni venezolanos. Sandra
Perdomo, de Manos por Venezuela, afirma que todavía hay pocas respuestas
por parte de las autoridades de ambos países.
“Cuando el niño nace se presenta la situación de apatridia. Uno diría
que el niño sería venezolano. Pero el punto es que los padres no van a
volver a Venezuela para registrarlos, y aparte los temas de
documentación allá están siendo muy complicados. El Consulado venezolano
no ha sido muy diligente en dar respuesta a todos los requerimientos
que yo creo que deben tener”, explica Perdomo.
Pero para Felipe Muñoz la situación es bastante clara. “Si un niño nace
en Colombia de padres venezolanos, o extranjeros, no tiene derecho a
nacionalidad, a menos que uno de los dos se encuentre radicado de manera
permanente en Colombia”, explica el gerente general del Plan Frontera
en Venezuela. La ciudadanía “se consigue a través de que esté
nacionalizado o tenga una de las cédulas de extranjería o de las visas
que así lo garantizan”, aclara.
De esta manera, explica Muñoz, lo normal es que a los bebés que nacen se les entregue un certificado de nacido y el acto a seguir es que el Consulado venezolano en Colombia les otorgue los respectivos papeles de nacionalidad.
Sin embargo, el funcionario ha llamado la atención por las recurrentes
quejas de parte de venezolanos que no han podido acceder a estos
documentos.
“Hace unos días estábamos recibiendo quejas de ciudadanos venezolanos
porque el Consulado no les entregaba a sus hijos nacidos en Colombia los
documentos de nacionalidad. Desde Cancillería se tuvo que hacer una
solicitud formal al embajador de Venezuela en Colombia para que les
entregaran los papeles para que esos niños no quedaran apátridas”,
aseguró Muñoz.
Silvia Ruiz, investigadora de Dejusticia, viajó a Cúcuta y constató el
problema. De hecho, afirmó que miembros de la Defensoría aseguraron que,
en el punto de la Registraduría en el hospital Erasmo Meoz, donde
atienden a los venezolanos, hay xenofobia y en algunos casos se niegan a
expedir el registro de nacimiento sin nacionalidad. “Si no tienen el
registro afectaría el acceso de derechos como la educación y la salud.
El mayor riesgo de ser apátrida es que ningún Estado les garantiza
derechos. Es de especial importancia cuando son menores de edad”, dice.
Este es el caso de Luisa, una madre que entró a Colombia embarazada hace
un año y que tuvo su bebé en el país. Llegó a Bogotá junto con su
esposo, de nacionalidad española, porque en Venezuela tenía que decidir
entre ir al doctor o comer. Y aunque ambos están legalmente en el país,
pues cuentan con permiso de permanencia, su niña actualmente no es
ciudadana de ningún lado.
“Mientras estuve en el hospital nos dijeron que la bebé iba a recibir su
nacionalidad e incluso nos dijeron que podíamos optar por una
residencia por ser padres de ella. Ya cuando nació la fuimos a presentar
a la Registraduría de Niza, en Bogotá, donde nos dijeron que ella no
tenía nacionalidad debido a que ni mi esposo ni yo teníamos una visa
especial. Nosotros tenemos el permiso de permanencia, pero nos dijeron
que no servía si no teníamos visa”, señaló.
Según datos de Migración Colombia, en seis meses se han tramitado
181.472 permisos de permanencia, un documento que les permite a los
venezolanos trabajar por dos años en el país, afiliarse a la seguridad
social y tener una cuenta bancaria. “Es decir, estar de manera regular
en el país”.
Preocupada por la nacionalidad de su hija, comenzó, junto con su esposo,
a preguntar tanto en Cancillería como en el Consulado venezolano. Los
funcionarios de su país le explicaron que el proceso es largo, y, aunque
saliera exitoso, el trámite para lograr tener el pasaporte con la
nacionalidad tardaría cerca de dos años. “Si queremos regresar o ir a
otro país no podemos sacar a la bebé. Nos dieron un registro, con un
número, con el que nos la reciben en el sistema de salud, pero cuando
son trámites legales nos dicen que ella no es colombiana”, cuenta Luisa.
Los esfuerzos de Colombia han sido máximos, según Felipe Muñoz, pero la
situación se sale de las manos por la complejidad del flujo migratorio,
que ha puesto en serias dificultades al Estado. A pesar de eso, el
funcionario destacó que hay grandes avances. “Hoy tenemos más de 30.000
niños en el sistema educativo, más de 40.000 niños atendidos por el
ICBF, incluso niños en protección que han sido abandonados. Por otra
parte está la necesidad de fortalecer a través del instituto de salud y
las secretarías departamentales todo el proceso de cerco
epidemiológico”.
Ver más: El reto de la migración venezolana
La diáspora venezolana no ha pasado por alto para los organismos
internacionales. Estados Unidos entregó cerca de US$5 millones para
ayudar al Estado colombiano, que, si bien contribuyen, no logran cubrir
la demanda. Martha Youth, directora de la Oficina de Población,
Refugiados y Migración del Departamento de Estado de EE. UU., aseguró a
este diario que muchas de las mujeres emigran a pesar de las
dificultades que trae tener hijos pequeños o estar en gestación.
“He hablado con madres y les pregunté por qué decidieron caminar desde
Venezuela hasta otros países. La respuesta fue que no había otra
opción”, explicó Youth. Felipe Muñoz señala que desde su oficina se está
trabajando, precisamente, para que el próximo gobierno tenga las
herramientas suficientes para lidiar con el problema: “Estamos dejando
una información más clara, un diagnóstico sectorial y una serie de
estudios académicos que permitan que el próximo gobierno siga tomando
decisiones sobre un fenómeno que por ahora no tiene visos de parar”.
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